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| Plaza de España Créditos: Javier Sánchez de la Blanca Pastor |
Si quiere escapar de la rutina, Sepúlveda es ideal para perderse por sus angostas y empedradas calles. No deje de probar el lechazo, no se arrepentirá.
Emplazada junto a las Hoces del Duratón, uno de los paisajes más bellos de la provincia de Segovia, Sepúlveda es un pueblo de película que se encuentra a sólo 130 kilómetros de Madrid. Para quienes quieran escapar de la rutina hacia un lugar diferente, sin lugar a dudas, Sepúlveda es la opción.
Cómo llegar a Sepúlveda
Para llegar a esta villa medieval, debe coger la autopista de Burgos (A1) hasta el punto kilométrico 110 viniendo desde Madrid, donde debe tomar el desvío que va a Castillejo de Mesleón, Riaza y Sepúlveda durante 13 kilómetros. Sepúlveda cuenta con 3 zonas habilitadas para aparcar el coche; en la calle Alfonso VI, en la del Postiguillo y al final de la Subida a la Picota.
La Sepúlveda que sí sale en las guías
Las calles de Sepúlveda, estrechas y empedradas, están rodeadas de casas de piedra que han sido restauradas respetando la arquitectura y manteniendo así la armonía del pueblo. La Plaza de España de Sepúlveda, cerrada al tráfico de coches, está presidida por un castillo barroco con tres torreones y por encima del campanario, se puede apreciar un enorme nido de cigüeña. Rectangular y semi porticada, no deje de tomarse el vermut en alguna de sus terrazas de verano. En la Plaza del Trigo, puede encontrar la oficina de turismo, que ocupa parte de lo que fuera la antigua cárcel de la Villa que se remonta del siglo XVI.
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| Una de las calles de Sepúlveda Créditos: Javier Sánchez de la Blanca Pastor |
Cómo conocer Sepúlveda
Sepúlveda fue declarada en 1951 conjunto histórico artístico para proteger sus valores culturales y cuenta con muchas edificaciones que debe visitar. Sin embargo, lo mejor para conocer y recorrer Sepúlveda es aparcar el coche y dejar la guía turística en él.
Curiosidades de Sepúlveda que no sale en las guías
La mejor recomendación es que se pierda por sus calles para descubrir rincones que no aparecen en ningún mapa turístico y que lo dejarán con la boca abierta. Si va caminado por la calle Talanquera, se encontrará con un pequeño callejón y sobre él se puede apreciar un curioso cartel que reza “prohibido hacer aguas mayores y menores en esta calle bajo multa de 2 pesetas”. Justo al lado, verá un esqueleto que se lava los dientes, es el pub Dentrófago, uno de los 6 bares de Sepúlveda. No deje de mirar los nombres de las calles. Suelen llevar nombres de personajes ilustres y en las placas se van explicando, generalmente a modo de verso.
Fiestas en Sepúlveda
El 15 de agosto se le rinde culto a la Virgen de las Pucherillas junto a la Puerta del Río en el barrio de San Esteban con música, pastas y limonada. Una semana después, el 23, es la fiesta del Diablillo, rememorando la victoria del Santo sobre el Diablo al que hizo salir de una hoguera. Es por eso, que al caer la noche, los “diablillos” salen de entre las llamas y corren entre la gente. El tercer domingo de julio, se celebra en Sepúlveda la Fiesta de los Fueros, conmemorando así la confirmación del fuero de Sepúlveda. Típicas son en esta fecha las representaciones teatrales, el mercado medieval y las calles son iluminadas con antorchas, trasladándonos a la Edad Media.
Qué comer en Sepúlveda
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| Lechazo asado en horno de leña. Créditos: Javier Sánchez de la Blanca Pastor |
Lo más clásico es comer lechazo asado en horno de leña, que puede degustar en cualquiera de los más de 20 restaurantes que se reparten por la Villa. El secreto de su sabor es la alta calidad de los corderos y la sencillez de su preparación. Troceado en cuartos, se pone en tarteras de barro a las que sólo se le añade agua y un poco de manteca y lentamente –y con mucha pericia- se dejan asar en los hornos. Para acompañar, una ensalada de lechuga y tomate de la huerta. Para el postre no deje de probar el delicioso ponche segoviano o un arroz con leche casero.
© Carolina Bassa Mercado, Derechos Reservados



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